Pequeños granos de polen ofrecen pistas vitales para los investigadores que resuelven casos criminales complejos. Los palinólogos forenses analizan estas partículas microscópicas para vincular a los sospechosos con las escenas del crimen. Un caso de asesinato notable en Nueva Zelanda se resolvió utilizando evidencia de polen mutado inusual. La resistencia del polen a la descomposición lo convierte en una herramienta forense persistente y valiosa. Esta evidencia silenciosa ayuda a identificar y localizar regiones, lo que ayuda en las investigaciones criminales.