En una escalada significativa, dos petroleros emiratíes fueron alcanzados por misiles de crucero iraníes en el Estrecho de Ormuz. Trágicamente, un ciudadano indio perdió la vida, mientras que ocho miembros de la tripulación sufrieron heridas durante el asalto. Al calificar este acto de inaceptable, los Emiratos Árabes Unidos prometieron una respuesta contundente. Irán defendió sus acciones afirmando que los barcos ignoraron las advertencias y desactivaron sus sistemas de navegación, en medio de tensiones militares en curso con Estados Unidos.