El alguna vez formidable ataque indirecto de la India está perdiendo fuerza. Desde repetidos fracasos para tomar ventanillas en los partidos intermedios contra Irlanda, Inglaterra y en la reciente serie T20I, hasta una cada vez más escasa reserva de talentos, la fortaleza tradicional de India se ha convertido en una preocupación creciente, lo que ha obligado a la dirección del equipo a depender cada vez más del ritmo en lugar de los giros.