Arvind Kejriwal intensificó su ataque político contra el BJP, vinculando la oposición a la recitación de Sundarkand con tendencias demoníacas. Realizó un Camino de Sundarkand, prometiendo castigo para aquellos que supuestamente saquearon donaciones. El BJP descartó el evento como un truco político y una teatralidad de un "político hindú". El presidente del BJP de Delhi, Harsh Malhotra, afirmó que Kejriwal invoca la religión sólo durante los períodos electorales.