Poco después de que Donald Trump asumiera el cargo por segunda vez, con aranceles castigadores y discursos amenazadores de Canadá como "el estado número 51", los líderes de este país comenzaron a invocar la idea de "soberanía energética". Pero la interpretación que hace el gobierno de Carney de la soberanía energética parece estar fuera de sintonía con la de otros países.