Los bordes estriados de las monedas se originaron hace siglos para evitar el robo de metales preciosos. Este antiguo truco de ingeniería aseguró la integridad y el valor de la moneda en circulación. Hoy en día, estos bordes estampados ayudan a la identificación táctil y mejoran el agarre. Las crestas también contribuyen a las estrategias modernas contra la falsificación de monedas. Estos diseños sutiles continúan teniendo propósitos prácticos en las transacciones cotidianas.