El ascenso de Erling Haaland al estrellato del fútbol está profundamente conectado con su familia atlética. Su padre, Alf-Inge, jugaba fútbol profesional, mientras que su madre era campeona de heptatlón. Esta diversa herencia deportiva le proporcionó dotes físicas excepcionales y fuertes instintos. Sus hermanos y su familia más amplia también le ofrecen un apoyo constante a lo largo de su carrera. Esta influencia familiar ha influido significativamente en su desarrollo hasta convertirse en un jugador de primer nivel.