En un experimento innovador, el físico Giovanni Barontini intentó descifrar los orígenes del tiempo creando un miniuniverso a través de un condensado de Bose-Einstein cercano al cero absoluto. En este entorno único, se desarrollaron eventos análogos al Big Bang y al Big Crunch, mientras un innovador reloj entrópico monitoreaba la progresión natural del desorden, indicando que el tiempo puede ser una ilusión que surge de una compleja dinámica interna.