El ratón andino de orejas de hoja prospera en altitudes extremas, una hazaña que antes se consideraba imposible para los mamíferos. Este pequeño roedor vive a más de 6.700 metros de altitud, soportando poco oxígeno y un frío brutal. Los investigadores descubrieron que los ratones de las tierras altas poseen una generación de calor superior y un uso eficiente de la energía para sobrevivir. Los estudios genómicos revelan adaptaciones para procesar productos químicos vegetales y gestionar toxinas. Estos hallazgos ofrecen conocimientos potenciales para la medicina humana y la comprensión de la resiliencia de la vida.