El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, fue enterrado en Mashhad después de una semana de ceremonias. Gobernó Irán durante casi treinta y siete años y murió en recientes ataques aéreos. Grandes multitudes se reunieron para los cortejos fúnebres que paralizaron la vida cotidiana. Su hijo mayor dirigió las oraciones, pero su sucesor estuvo notablemente ausente en el entierro. Este entierro se produjo en medio de renovadas hostilidades y recientes ataques entre Estados Unidos e Irán.