La base financiera de la monarquía británica se compone de la Subvención Soberana y una serie de propiedades privadas. El rey Carlos III junto con el príncipe Guillermo han revelado importantes contribuciones fiscales. La Subvención Soberana, procedente de las ganancias de Crown Estate, financia funciones reales oficiales y el mantenimiento del palacio. También se generan ingresos a través de los ducados de Lancaster y Cornwall, que sirven para cubrir los gastos de la familia real y de la realeza trabajadora.