El gobierno de Carney ha descartado discretamente la siguiente fase del concurso de vehículos utilitarios ligeros de 4.900 millones de dólares del ejército, abandonando una licitación abierta en favor de invitar a un número limitado de proveedores canadienses a presentar ofertas. La medida deja de lado a los contendientes estadounidenses y señala un impulso más fuerte para impulsar la industria de defensa nacional de Canadá.