Singapur transformó su paisaje urbano al eliminar los barrios marginales en una generación. Más del ochenta por ciento de los residentes viven ahora en casas construidas por el gobierno y la mayoría son propietarios de sus pisos. Este éxito se logró mediante la construcción a gran escala y la creación de ciudades completas y planificadas. Las familias desplazadas por la reurbanización recibieron alojamiento y apoyo alternativos. El modelo de Singapur ofrece lecciones para las ciudades que enfrentan desafíos de vivienda.