Muchos edificios omiten el piso decimotercer debido a la superstición de los compradores y la triskaidecafobia. Esta práctica es un fenómeno inmobiliario global que influye en las decisiones de diseño en todo el mundo. Los desarrolladores evitan el número para garantizar ventas más rápidas y tasas de ocupación más altas. Desde un punto de vista práctico, el decimotercer piso no ofrece diferencias estructurales ni de seguridad. En última instancia, la percepción del comprador sigue dando forma a las decisiones de desarrollo inmobiliario.