Un informe del banco de la reserva federal de Dallas vinculó el aumento de la inmigración no autorizada con una mayor demanda de vivienda. Este aumento entre 2021 y 2024 impulsó significativamente los precios de las viviendas y los alquileres. La investigación indicó que los inmigrantes no autorizados contribuyeron sustancialmente al crecimiento del empleo y de los costos de vivienda. La construcción residencial quedó a la zaga del rápido aumento de las necesidades de vivienda. Otros factores económicos también influyeron en el mercado inmobiliario estadounidense durante este período.