Durante la temporada de lluvias, son muchos los casos en los que los pacientes con enfermedades autoinmunes se quejan de fatiga o empeoramiento del dolor debido a la alta humedad y los frecuentes cambios de temperatura. El clima lluvioso en sí no empeora directamente la enfermedad, pero la baja presión atmosférica y la alta humedad pueden hacerlo más sensible al dolor articular y muscular, y una disminución de la actividad y una mala calidad del sueño pueden reducir su condición general. Los expertos señalan que las enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la espondilitis anquilosante requieren una atención sanitaria más cuidadosa de lo habitual porque los síntomas pueden empeorar cuando se altera el ritmo de vida. Según la comunidad médica el día 7, la enfermedad autoinmune se refiere a una enfermedad en la que las células inmunitarias que se supone que protegen al cuerpo de invasores externos confunden el cuerpo o los tejidos sanos con enemigos y los atacan. Los pacientes con enfermedades autoinmunes deben, ante todo, mantener una administración regular de la medicación. Suspender arbitrariamente el medicamento o ajustar la dosis solo porque los síntomas han mejorado temporalmente puede aumentar la actividad de la enfermedad y aumentar el riesgo de recurrencia. Además, en ambientes donde la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior es grande,