SpaceX planea sacar de órbita intencionalmente numerosos satélites Starlink, incinerándolos en la atmósfera de la Tierra desde finales de 2025 hasta mediados de 2026. Este método de eliminación controlada es esencial para mantener su amplia flota de satélites y evitar que los desechos lleguen a la superficie. Aunque SpaceX asegura la destrucción total de los satélites, los científicos expresan su preocupación por los posibles efectos duraderos que estos materiales puedan tener en la atmósfera superior.