Arabia Saudita ha recortado los precios del petróleo crudo para sus clientes asiáticos en unos significativos 11 dólares por barril en agosto, la mayor reducción en más de dos décadas. Esta medida refleja el debilitamiento de la demanda en Asia y el alivio de las tensiones geopolíticas, que han estabilizado los mercados petroleros mundiales. Con la mejora de las condiciones de suministro y la normalización de las rutas marítimas de Medio Oriente, Saudi Aramco está ajustando su estrategia para mantener su participación de mercado en medio de una mayor competencia.