Rusia desató un ataque masivo con misiles y aviones no tripulados contra Ucrania, que se cobró al menos 18 vidas y dejó decenas de heridos, siendo Kiev la más afectada. Los funcionarios ucranianos destacaron deficiencias críticas en la defensa aérea, particularmente contra misiles balísticos, debido a la escasez de sistemas interceptores Patriot. El presidente Zelenskyy renovó su llamado urgente a los aliados para que envíen más interceptores, enfatizando la vulnerabilidad a los continuos ataques rusos contra áreas civiles.