Los arqueólogos han desenterrado una bala de cañón cerca de la Iglesia de Álamo, potencialmente disparada durante la batalla de 1836. Este descubrimiento sigue a un hallazgo similar a principios de este año, y se cree que ambos proyectiles permanecieron intactos durante casi dos siglos. Estos sólidos disparos de hierro y bronce ofrecen evidencia tangible del intenso intercambio de artillería durante el asedio fundamental, agregando un peso histórico significativo a los esfuerzos de restauración en curso en El Álamo.