Los trabajadores orgullosos de sus esfuerzos por hacer crecer la energía renovable dicen que el presidente de EE. UU. busca una “venganza personal” a sus expensas Donald Trump ha culpado de todo –desde cuestiones de “seguridad nacional”, hasta la muerte de aves y ballenas y el cáncer– en su campaña de décadas contra los parques eólicos. Pero mientras la administración Trump continúa socavando la industria, lo que más preocupa a los trabajadores son sus empleos. Desde que asumió el cargo para un segundo mandato, Trump emitió una orden ejecutiva destinada a detener todos los arrendamientos y permisos de energía eólica, intentó emitir órdenes de suspensión de trabajos en proyectos eólicos en construcción y pagó más de 2.600 millones de dólares en acuerdos para comprar arrendamientos de energía eólica. Y cientos de trabajadores se han visto afectados. Continuar leyendo...