Joseph Briggs, economista de Goldman Sachs, pronostica que la IA podría desplazar al 9% de la fuerza laboral estadounidense, alrededor de 15 millones de empleos, estableciendo paralelismos con disrupciones tecnológicas pasadas. Si bien reconoce la pérdida de empleos en sectores como la tecnología y la consultoría, enfatiza que la historia muestra que la tecnología crea más roles nuevos de los que destruye. Neil Thompson, del MIT, sugiere que la adopción de la IA será gradual, siendo más común la automatización parcial que la eliminación total de puestos de trabajo.