Una familia de Luisiana vendió su empresa de equipos eléctricos Fibrebond, fundada hace 43 años, al gigante de gestión de energía Eaton por 1.700 millones de dólares el año pasado, con una cláusula inusual incorporada en el acuerdo. El ex director ejecutivo Graham Walker insistió en que el 15% de las ganancias se destinaría a sus 540 trabajadores, ninguno de los cuales poseía capital alguno. El resultado: un pago de 240 millones de dólares, con un promedio de 443.000 dólares por cabeza.