El cabello desechado es un bien valioso que forma una industria global multimillonaria centrada en China y la India. Xuchang, China, la "capital de las pelucas", importa grandes cantidades de cabello indio, procesado meticulosamente por trabajadores que ganan salarios exiguos. Esta materia prima se transforma en pelucas y extensiones, siendo Brasil un importante consumidor, lo que pone de relieve las intrincadas, a menudo invisibles, cadenas de suministro globales que impulsan la belleza y la moda.