China es pionera en un innovador sistema de lanzamiento electromagnético, cuyo objetivo es catapultar cohetes a velocidades supersónicas utilizando electricidad antes del encendido del motor. Este novedoso enfoque, a diferencia de los cohetes químicos de SpaceX, podría reducir significativamente las necesidades de combustible y los costos de lanzamiento aprovechando la energía terrestre. Según se informa, las pruebas están progresando y, si tienen éxito, existe la posibilidad de que se produzca un cambio revolucionario en el acceso al espacio.