La tragedia golpeó a Lahore cuando el techo de un centro de enseñanza privado, que funcionaba desde un edificio en construcción, se derrumbó, cobrándose la vida de al menos 14 jóvenes estudiantes de entre siete y trece años. Otras veinte personas, entre ellas un profesor, resultaron heridas y hospitalizadas. Las autoridades arrestaron al contratista mientras continúan los esfuerzos de rescate, por temor a que aumente el número de muertos.