Wimbledon fue testigo de un momento conmovedor cuando Novak Djokovic se invitó a sí mismo a la boda de un fan después de una propuesta en la cancha central. Mientras tanto, Naomi Osaka llamó la atención con un llamativo kimono inspirado en Kill Bill, un guiño creativo a su herencia japonesa en medio del estricto código de vestimenta. Ambos atletas realizaron actuaciones memorables fuera de la cancha además de sus victorias dentro de la cancha.