Los gigantes tecnológicos están vendiendo acciones agresivamente, recaudando miles de millones, lo que indica una posible ola de gastos. Si bien esto impulsa los balances, también sugiere un aumento del endeudamiento y del gasto de capital, particularmente para la infraestructura de IA. Los inversores se muestran cautelosos, ya que el desempeño reciente de los bonos indica preocupaciones sobre las futuras cargas de deuda y la sostenibilidad de estas inversiones masivas en una industria históricamente volátil.