Las novenas elecciones municipales, marcadas por un ridículo error administrativo como la falta de papeletas de voto, y la posterior investigación de la Comisión Electoral Nacional muestran hasta qué punto los errores abundan en esta sociedad. La tecnología que requiere atención excesiva, instituciones complejas y detalladas y sistemas sociales altamente volátiles se combinan para hacer que los errores ya no sean una excepción, sino un “accidente planificado” que ocurrirá con una probabilidad razonable. El juicio final de la adolescencia...