El día después de finalizar las elecciones locales del 3 de junio, las noticias se llenaron de las alegrías y tristezas de los candidatos que habían ganado. Se confirmó cuán débiles eran los cimientos de la democracia en esta situación sin precedentes en la que se violaron los derechos de sufragio. Lo que tenía curiosidad era la tasa de votación y los resultados electorales del candidato que colocó pancartas anti-LGBTQ por todo Seúl que decían: “Expulsa la educación homosexual queer”. ¿Debería llamarlo una bendición entre las desgracias? El candidato fue derrotado. Todavía el 20%...