A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más comunes, los economistas dicen que el gobierno deberá asumir un papel más activo para proteger a los consumidores. Cualquiera que intentara conseguir un día de trabajo productivo en el calor abrasador del sur de Inglaterra la semana pasada no tenía dudas sobre el impacto del clima extremo. Pero los efectos económicos de la crisis climática para el Reino Unido no se limitan a las muchas horas perdidas transpirando tranquilamente o recogiendo a los niños que salen temprano de las aulas calurosas. Continuar leyendo...