Después de la victoria de Escocia por 1-0 sobre Haití el 13 de junio, el “Tartan Army”, como se llama a los seguidores escoceses, invadió las calles y bares de Boston para festejar, transformando la ciudad de Massachusetts en una pequeña Edimburgo. Algunos bares han visto dispararse su consumo de cerveza y han tenido que reponerse urgentemente de cara a los próximos partidos del Mundial y en especial el de Escocia, que se enfrentará a Marruecos el 20 de junio.