El último banco central en aplicar tipos muy bajos, el Banco de Japón, incrementó sus tipos oficiales en un cuarto de punto el martes, hasta situarlos en el 1%, nivel no alcanzado desde 1995. Esto corre el riesgo de enfriar a los agentes económicos y, sobre todo, aumentará la carga de la deuda pública, señala Isabelle Chaperon, columnista del servicio Economía "Mundial".