China aprobó el primer chip cerebral-computadora comercial del mundo, NEO, por delante del Neuralink de Elon Musk. Este dispositivo del tamaño de una moneda, diseñado para pacientes con parálisis y lesiones de la médula espinal, utiliza un enfoque menos invasivo. NEO ha aprobado los ensayos clínicos y está entrando en producción en masa, lo que marca un paso significativo en la comercialización de la interfaz cerebro-computadora.