El equipo de fútbol de Irán enfrentó inmensos desafíos logísticos y medidas de seguridad intrusivas durante su campaña en la Copa Mundial en Estados Unidos, empatando 2-2 contra Nueva Zelanda. Los jugadores expresaron su frustración por el "desastre" de la competencia desleal debido a estos problemas. A pesar de las tensiones políticas y los disturbios de los fanáticos, el equipo recibió apoyo, mientras que México fue elogiado por su hospitalidad.