El partido gobernante propuso en la reunión del Comité de Gabinete de la Cámara de Representantes el día 17 que les gustaría que el proyecto de ley penalizado por el acto de dañar la bandera nacional japonesa entrara en deliberación el día 24 de la próxima semana. En respuesta, el partido de oposición se negó a responder, diciendo que era "demasiado apresurado" y decidió continuar las discusiones.