Los valiosos legados de Japón, como los edificios históricos y la cultura de las aguas termales, están siendo sacudidos por las olas de disminución de la población y el aumento de los costos de mantenimiento. A la vanguardia de los esfuerzos para equilibrar la preservación y la utilización, incluida la conversión de la antigua prisión de Nara en un hotel, los países, las regiones y los responsables están trabajando para preservar el legado para el futuro.