El presidente de los Estados Unidos, Trump, está haciendo demoler el ala histórica este de la Casa Blanca para un proyecto cercano a su corazón. Allí se construirá un salón de baile que, según Trump, se financiará íntegramente con donaciones privadas. Pero ahora se sabe: el proyecto será mucho más caro de lo que se decía anteriormente. Y el tesoro estatal tiene que servir.