El dramático impacto de Romelu Lukaku en 23 segundos desde el banco salvó a Bélgica de una sorpresa en la apertura de la Copa del Mundo, asegurando un empate 1-1 contra un enérgico Egipto. A pesar de ir perdiendo ante el gol de Emam Ashour, los Diablos Rojos, que dependían en gran medida de los veteranos, evitaron por poco una sorprendente derrota. El entrenador Rudi García destacó la necesidad de mejorar de cara al crucial partido contra Irán.