Tokio es un lugar donde se reúnen mujeres que persiguen sus sueños y se apasionan por sus emprendimientos. Rodeado de bienes personales, Sakana, de 38 años, que dice: "Soy un confeso metanfetamina", pasa sus ocupados días trabajando en un centro de llamadas y en una cafetería. Mis pensamientos sobre pujar y mi forma de vida...