Pesado de llevar, banal u original, objeto de orgullo o vergüenza... Todos vivimos con un nombre de pila. Sí, pero ¿cómo? Kristina, de madre portuguesa y padre serbio, nació en París en 1975. Fue un compañero de clase quien le hizo comprender, con desprecio, que su nombre la etiquetaba como “venida de otra parte”.