Mucho antes de convertirse en el hombre fuerte del fútbol francés, Didier Deschamps recorría los campos de Bayona, en el corazón del País Vasco. Al frente de los Bleus durante catorce años (récord nacional), ha atravesado varias generaciones de jugadores. Su capacidad de adaptación se considera una de las claves de su longevidad. Ahora persigue un último objetivo: ofrecer a Francia una tercera Copa del Mundo, en Estados Unidos, antes de perder el puesto al frente de los Bleus.