El conflicto en Medio Oriente continúa impactando la economía global y particularmente los precios de la gasolina en muchos países, incluidos África Oriental y Ruanda. En Kigali, desde hace dos meses, los precios en el surtidor, de gasolina y diésel, han aumentado más de 1.000 francos, hasta alcanzar más de 2.900 francos ruandeses (1,70 euros) por litro, es decir, poco menos de 2 dólares. Un aumento que obliga a los consumidores a adaptarse.