Los mercados financieros acogieron con satisfacción el anuncio de un acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a más de cien días de guerra en Oriente Medio. Los inversores cuentan con una reapertura gradual del Estrecho de Ormuz y una caída duradera de los precios del petróleo, incluso si persisten muchas incertidumbres.