La producción nacional se considera uno de los pilares más importantes del poder económico del país y desempeña un papel esencial para satisfacer las necesidades internas, crear empleo y aumentar la resiliencia económica. Cuanto más se fortalezca la capacidad de producción interna, la economía del país será más estable y capaz de responder a las necesidades de la sociedad contra presiones externas, sanciones y crisis económicas. Por lo tanto, el apoyo a las industrias nacionales y la continuidad de las unidades productivas se considera una estrategia clave en el desarrollo económico. Durante la reciente guerra y las condiciones especiales que prevalecen en el país, la importancia de la continuidad de la actividad productiva se hizo más evidente. En tal situación, detener la producción puede alterar la cadena de suministro de bienes y servicios y tener un amplio impacto en el mercado y la vida de las personas. Por ello, trabajadores, especialistas y directivos industriales, con sentido de responsabilidad nacional, trataron de continuar la producción sin interrupción y satisfacer las necesidades del país. Este esfuerzo colectivo muestra la importante posición del poder humano en el mantenimiento de la estabilidad de la economía del país. Mientras tanto, la Fundación de los Desfavorecidos de la Revolución Islámica, como uno de los grupos económicos más grandes del país, ha priorizado el apoyo a la producción y el desarrollo de capacidades industriales. Esta institución no considera la producción como una actividad económica, sino que la considera una herramienta para crear empleo, fortalecer la economía nacional y servir a la sociedad. En base a esto, las unidades industriales afiliadas a este grupo han continuado sus actividades incluso en condiciones difíciles para evitar la escasez en el mercado. En este contexto, Iran Tire Company, como una de las unidades industriales afiliadas a la Fundación Mustafafan, gracias a los esfuerzos de sus trabajadores y fuerzas especializadas, pudo mantener el proceso de producción en condiciones críticas y desempeñar un papel en la satisfacción de parte de las necesidades del país. El empleo cuesta dinero. Este enfoque ha hecho que el apoyo a la producción, además de los efectos económicos, ayude al desarrollo social y mejore las condiciones de las zonas menos privilegiadas.