Los fanáticos del fútbol japonés cautivaron al mundo limpiando las gradas del estadio después de un emocionante empate 2-2 en la Copa Mundial contra Holanda. Esta conmovedora tradición, arraigada en el respeto por los jugadores y las sedes, hizo que los aficionados utilizaran bolsas azules para recoger la basura. El gesto, visto por primera vez en 1998, resalta un aspecto único de la cultura deportiva japonesa, dejando el estadio AT&T impecable.