Disney insta a sus ingenieros a utilizar herramientas de inteligencia artificial como Claude y Cursor de manera eficiente, enfocándose en aumentar la velocidad de desarrollo sin comprometer la calidad del código. La compañía tiene como objetivo evitar que los productos generados por IA fallen después del lanzamiento, enfatizando la productividad sobre el uso excesivo de tokens de IA. Este impulso estratégico sigue a una asociación fallida de miles de millones de dólares con OpenAI.