Yasouj - IRNA - En las laderas de Zagros, en algún lugar entre las montañas de Dana, Khami, Nir y Siah, Kohgiluyeh y Boyer Ahmad, hubo un tiempo en el que una canción fluía junto con el sonido del agua, el viento y los rebaños. El sonido que no procedía de la radio ni de los altavoces, sino de las gargantas de hombres y mujeres que plantaban arroz, machacaban robles, ordeñaban vacas o llevaban corderos a pastar.