La visita del Papa esta semana a las Islas Canarias de España, donde se reunió con los inmigrantes y sus defensores, subraya el debate polarizado en Europa sobre la inmigración. Mientras España da la bienvenida a medio millón de inmigrantes ilegales, las calles de las ciudades británicas arden mientras las fuerzas de la derecha política presionan para mantenerlos fuera.