La guerra entre Rusia y Ucrania ha superado en duración a la Primera Guerra Mundial y ahora supera los 1.569 días. Lo que comenzó como una rápida operación rusa se ha convertido en el conflicto más largo y sangriento de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, desafiando las primeras predicciones. A pesar de los esfuerzos diplomáticos y el apoyo occidental a Ucrania, una paz duradera sigue siendo difícil de alcanzar y no se vislumbra un final claro.